No, Guardiola, otra vez no.

Josep Guardiola llegó al Manchester City con un clarísimo objetivo por parte de la directiva Citizen: Convertir al City en un equipo de primer nivel mundial y hacerlo soñar con el máximo título europeo, la UEFA Champions League que parece ser la máxima obsesión posible de los jeques.

Guardiola fue considerado el técnico idóneo para cumplir tales objetivos; el de Santpedor consiguió conquistar dos orejonas en su etapa como entrenador del FC Barcelona – 2009 y 2011-, pero falló estrepitosamente en su búsqueda de conquistar alguna Champions en el banquillo del Bayern Münichen donde conquistó todo a nivel local –como es costumbre en el cuadro de Baviera; con o sin Guardiola al frente el Bayern suele “robar” las competiciones domésticas.

Josep Guardiola ha vuelto a caer en su búsqueda obsesiva por reconquistar Europa desde el banquillo –aunque él niegue el hecho de que sea una obligación, declarando en conferencia de prensa que: “No he venido al City a levantar la Champions”. Verano tras verano, en el mercado de fichajes –desde la llegada del entrenador Catalán- la preparación del City dicta todo lo contrario.
Más de 600 millones de Euros ha invertido el cuadro “Citizen” desde que Guardiola tomara las riendas del equipo en 2016, una enorme cantidad de dinero para diseñar un equipo a medida y al gusto total del estratega catalán con la clarísima consigna de conquistar la Champions, una consigna que en tres cursos ha sido un batacazo constante para Guardiola que ha podido conquistar 4 títulos (Una Premier League, dos Copas de Liga y una Community Shield).

Primero fue el Mónaco quien diera la campanada y eliminara a los “Citizens”; después, en la pasada edición, fue el Liverpool de Klopp quien le arrebatara el boleto, y en la presente campaña Pochettino y sus Spurs –con drama incluido- dieron cuenta del sueño “Citizen” de Pep.

En el tiempo añadido Agüero entró al área, sirvió una pelota para Sterling que recortó y definió para hacer estallar el júbilo en el Eitihad y específicamente en Guardiola, quien entró en éxtasis, y repitió aquella carrera de Stamford Bridge tras el “Iniestazo” que terminó por clasificar al Barcelona; pero en esta ocasión Josep pasó del éxtasis a la desolación, porque el VAR decretó la posición adelantada del ariete argentino e invalidaron el gol que clasificaba al City a las semifinales in extremis.

En este, nuestro caprichoso deporte, el dinero no es sinónimo de títulos y para muestra basta el caso del City, este año tampoco jugarán la tan ansiada final de Madrid, habrán de conformarse con seguir peleando por la Premier League donde viajan segundos.

El dinero no es sinónimo de títulos, sino que se lo pregunten a los aficionados del Manchester City. Este año tampoco jugarán la tan deseada final, se tendrán que conformar como gran aliciente la Premier League donde van segundos a un punto del Liverpool.

¿Es Josep Guardiola realmente un genio del banquillo? ¿Será, más bien, que lo conseguido en aquel Barcelona fue un producto de la escuela de Rinus Michels y Johan Cruyff ejecutada a la perfección por un grupo irrepetible de jugadores?

¡Otra vez no, Josep!

Francisco Andújar.

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