¡Servus und danke, Meister! (¡Adiós y gracias, Campeones!)

Que el Bayern Münichen se haya consagrado campeón nuevamente en la Bundesliga no es la nota, los de Baviera, de hecho, son ya Heptacampeones de una competición que dominan a placer; sobre todo en las dos últimas décadas, puesto que la han ganado 29 veces en su historia y del año 2000 para acá, han conquistado 14 de ellas.

Está no ha sido una temporada arrolladora como muchas otras en las que “El Gigante de Baviera” se ha coronado con muchísimas jornadas de antelación y eso sí es noticia, pero es justamente este hecho provocó que el fútbol y sus eternos tintes románticos escribieran una hermosa página en el final de dos carreras emblemáticamente fructíferas.

Hoy el Bayern München, coronó su séptima temporada al hilo, y lo hizo despidiendo a las dos alas que lo han hecho volar hasta lo más alto no sólo a nivel doméstico sino a nivel continental. El fútbol, por desgracia no puede ser ajeno al tiempo; así con el indómito correr del reloj, los jugadores dejan las canchas y se ven obligados a perpetuarse como leyendas.

Arjen Robben y Franck Ribery han dicho adiós al equipo donde más brillaron en su carrera, el Club que si bien no les vio nacer como futbolistas, sí los ha visto consagrarse como estrellas y encumbrarse ahora en el sitio reservado para las leyendas.

Ninguno de ellos inicio como titular el que sería su encuentro de despedida, desde la banca, vieron como el Allianz Arena los homenajeaba previo al inicio de las hostilidades y con el marcador 3-1 a favor, NiKo Kovac decidió dar entrada a los invitados de honor a la fiesta Bávara.

El fútbol, tan romántico muchas veces, sabía que dos Titanes como ellos no podían irse así, sin un grito de gol más, así que al 72’ “Scarface” hizo un acto de escapismo dentro del área del Frankfurt y definió con su sobrada clase para después permitirse gritar su último gol entre lágrimas y despojándose de la camiseta que ha sido más bien su segunda piel, para ofrecerla al “Coliseo de Baviera”.

El gol de “Mr. Wembley” fue producto de un gran servicio al área que David Alaba entregó de primera intención y primerísima calidad, para que Robben lo firmara como comiéndose un flan y así, también tuviera su significativo último beso a la tribuna del Allianz Arena.

266 goles y 283 asistencias después, la dupla “Robbery” ha dicho adiós al Allianz Arena, ¡Servus und Danke!

Francisco Andújar.

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