Un clásico, dos de dos de a dos.

El América lo hizo nuevamente, sacó la etiqueta de equipo grande, la corona de campeón y con ambas como estandarte paseó a Chivas dos veces en cuatro días, en Copa y en Liga, en casa y de visita, con la misma tónica de juego y la misma dosis.

Quizá, por la inoperancia mostrada de Chivas mostrada en ambos juegos, quede abierta la pregunta ¿América borró al Guadalajara de la cancha o es que el rebaño simplemente brilló por su ausencia? El fútbol es un deporte en que la combinación acierto-error son el pan de cada día, y ahí recae la respuesta a la interrogante, América acertó táctica y técnicamente durante el desarrollo de los 180 minutos de súper clásicos; Chivas por su parte no falló, simplemente no se dio siquiera el lujo de intentar hacerlo.

Hay frases que quedan inmortalizadas como colofón de las grandes rivalidades y una de ellas -acuñada hace algunas décadas por Don Fernando Marcos- calza a la perfección con lo recientemente vivido en los clásicos de Copa y de Liga: “Cada que quieran llamar a Guadalajara marquen dos cero, dos cero, dos cero o el 20-20-20. Cortesía del América”. Quizá en el fútbol – como casi todo en la vida misma- todo es cíclicamente reutilizable.

La ya, de por sí, grande fractura que había en el Rebaño ha crecido exponencialmente como eco de lo sucedido contra los de Coapa; perder estrepitosamente y de forma consecutiva contra el acérrimo rival no puede pasar inadvertido e inevitablemente trae consigo consecuencias a varios niveles.

Cuando existe una calamidad que azota al Pueblo, este siempre apuna hacia un responsable, y el Pueblo Chiva tiene muy claro a su “Chivo expiatorio”, la feligresía rojiblanca pide -la pedía incluso durante el desarrollo del juego en Estadio Chivas- la cabeza de José Saturnino Cardozo, a quien se considera el máximo responsable del paupérrimo momento que atraviesa el rebaño, y el pueblo exige otro pastor. Cardozo no ha conseguido una victoria con el Rebaño en sus últimos 4 encuentros y esas rachas sin victoria se han hecho ya una constante en su gestión como entrenador del Rebaño.

¡Ojalá Cardozo tuviera, como entrenador, todo el crédito que llegó a amasar como centro delantero letal! El olfato ofensivo de aquel diablo del área se ha perdido para Pepe en el banquillo y Chivas -concuerdo con su vox populi- necesita sin lugar a duda un cambio en el timón, uno que sirva como golpe de efecto. Guadalajara no puede enterrar su historia de éxito y transformarse en un equipo del montón.

El América ha escrito, en 4 días, un par de dulces capítulos más de su historia -abundante en finales felices- lo hizo por cuenta doble, contra el rival al que mejor sabor de boca le deja vencer; y lo volvió a hacer de la mano del Piojo quien ha conquistado 22 partidos de esta índole (6 a Chivas, 6 a Cruz Azul y 10 a Pumas) ¡Herrera es un coleccionista de clásicos!

Francisco Andújar.

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