Una Juve coral, un Bernardeschi sublime, y un Ronaldo estado puro… la noche mágica de Turín

Una vez más la Champions League, y en ella el hombre que ha escrito su nombre a fuego con la épica como testigo y goles por racimos como herramienta. La noche turinesa en el Juventus Stadium era el marco perfecto para la proeza, los “bianconeri” llegaron a casa heridos, pero no muertos y existe un adagio que reza: “Mientras haya vida, hay esperanza” (en términos de fútbol habría que sumar lo siguiente: “… y si tienes a Cristiano, la esperanza se multiplica”.

Los Octavos de final de la Champions nos han dejado ya tres remontadas de alarido, la del Manchester United sobre el PSG, la del Ajax sobre el Real Madrid y la de la demoledora noche de la Juventus y su Cristiano sobre el Atlético de Madrid.

Lo ocurrido la noche del martes 12 de marzo en Turín, no ha sido obra individual, porque nada en este deporte lo es; la Juventus ha hecho el juego perfecto contra un rival que se antojaba demasiado complejo -El Atletico de Madrid de Simeone, sabe muy bien cómo y cuándo ensuciar la circulación de pelota y cortar los circuitos del rival-. Massimiliano Allegri estudió las posibilidades y elaboró el plan perfecto para pegar un baño táctico a Simeone. Mientras que los 11 de blanco y negro en la cancha ejecutaron a la perfección el plan de la remontada.
Coralamente, “La Vecchia Signora” secó al Atlético de Madrid del Cholo, ese “Atleti” al que nunca nadie había sido capaz de remontar un 0-2 en contra, y dentro del estruendo colectivo que representó la Juve en el juego, habrá que destacar a dos figuras que se erigieron como los bastiones de la remontada. El primero -y quizá con muchos menos reflectores- Federico Bernardeschi quien fue la pesadilla número uno del mediocampo y defensa madrileña; estuvo en todos los sitios del campo donde podía estar y ganó casi cada uno de los duelos que enfrentó, Federico supo ser el eje motriz de la ingeniería “bianconera”.

El segundo personaje ya todos lo conocemos, hoy su nombre vuelve a copar las portadas de los diarios del planeta fútbol, dos remates de cabeza y un penalti convertido al minuto 86’ han servido para acrecentar su ya fastuosa leyenda dentro de la Champions y de la historia del fútbol. Cristiano Ronaldo, su carácter y sus insaciables ganas de gloria fueron las armas letales que, cual misiles, hicieron un irreparable daño en un Atlético de Madrid que fue medroso, ultradefensivo y jamás encontró el camino para ofender a un rival que le superó ampliamente en 90 minutos.
Hoy Cristiano no tiró del carro, -como en muchas otras ocasiones- sus compañeros lo hicieron con él; pero sí, hoy -como en muchas otras ocasiones también- él y su abrumadora letalidad volvieron a firmar una noche de épico protagonismo, Ronaldo estuvo donde debía estar para hacer lo que mejor sabe hacer, facturar.

Francisco Andújar.

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